Infecciones Odontógenas


Las infecciones odontogénicas y sus complicaciones constituyen una patología muy frecuente del territorio maxilofacial. Estos procesos engloban un amplio espectro de entidades desde infecciones localizadas en el diente, como la pulpitis o la periodontitis, hasta infecciones graves diseminadas en los espacios faciales de cabeza y cuello, que pueden poner en peligro la vida del paciente.

La incidencia de infecciones odontógenas graves ha disminuido en las últimas décadas debido fundamentalmente a una mejora de la salud dental y una mayor utilización de la terapéutica antibiótica. También han influido de forma importante los avances en las técnicas diagnósticas, tanto las técnicas de cultivo microbiológico, que han permitido un mayor conocimiento de la microbiología de las infecciones odontógenas y una terapéutica antibiótica específica, como las técnicas de imagen, tomografía computarizada y resonancia magnética, que permiten la localización de infecciones que afectan a espacios profundos de difícil diagnóstico clínico.

Pulpitis y absceso periapical
La infección de la pulpa puede surgir a través de diferentes vías:
  • Defectos en esmalte y dentina tal como ocurre en caries extensas, fracturas traumáticas del diente o como resultado de procedimientos dentales.
  • Vía foramen apical o canales laterales por invasión de pus desde bolsas periodontales o de abscesos periapicales de dientes adyacentes.

Una vez la pulpa está infectada, el pus y el material necrótico tiende a salir del canal pulpar extruyéndose a través del foramen apical hacia el hueso alveolar circundante, dando como resultado un absceso periapical o alveolar. Este acúmulo de pus causa pérdida ósea y puede extenderse afectando a los dientes próximos o puede drenar a través del hueso en la cavidad oral o externamente provocando los abscesos de tejidos blandos de diferentes localizaciones, que serán considerados posteriormente.

Los síntomas más frecuentes de la pulpitis aguda son el dolor intenso que aumenta con la masticación y los cambios térmicos. El diente es sensible a la palpación y percusión. Las radiografías periapicales pueden mostrar la presencia de caries o fractura dentaria, así como una radiolucidez que envuelve el periápice en el caso de un absceso periapical.

Sin embargo, en caso de abscesos alveolares agudos en los que todavía no ha transcurrido el tiempo necesario para que exista reabsorción del componente mineralizado del hueso alveolar puede no existir ninguna alteración radiológica. En caso de que el absceso alveolar se cronifique puede existir un trayecto fistuloso en la mucosa alveolar, a través del cual se produce la supuración.
Puede ser de ayuda para la localización del diente causal la realización de una radiografía con una punta de gutapercha introducida a través de la fístula.

Pericoronaritis
La pericoronaritis es una infección aguda localizada causada por el atrapamiento de partículas de comida y microorganismos bajo la encía de dientes parcialmente erupcionados. En pacientes adolescentes y adultos la infección afecta generalmente a terceros molares, mientras que en niños ocurre durante la erupción de los dientes permanentes.

La clínica cursa con dolor, molestias a la masticación, inflamación y trismus. El tejido pericoronal puede estar eritematoso e inflamado y puede obtenerse un exudado purulento a la presión manual. Es frecuente la halitosis, así como la presencia de adenopatías dolorosas. Si el proceso progresa puede dar lugar a la formación de celulitis oral o propagarse a planos fasciales.

Infección periodontal
La enfermedad periodontal es una enfermedad del tejido conectivo de soporte del diente. El periodonto incluye el hueso alveolar, el ligamento periodontal, el cemento radicular y la encía. La complicación más frecuente de la enfermedad periodontal es la pérdida dentaria, aunque también pueden aparecer sobreinfecciones de bolsas periodontales que conducen a la formación de abscesos y su diseminación a los distintos espacios fasciales.

La enfermedad periodontal puede ser clasificada en gingivitis y periodontitis como se expone a continuación.

Gingivitis:
Se trata de la enfermedad periodontal más frecuente en la infancia con un pico de incidencia en la adolescencia. La causa de esta infección reversible es la pobre higiene oral con acumulo de placa bacteriana sobre el diente próxima a la encía en el surco gingival.

Clínicamente se caracteriza por inflamación y enrojecimiento de la encía con tendencia al sangrado después de las comidas y del cepillado.

Gingivitis ulcerativa necrotizante aguda (GUNA). Se caracteriza por ser un cuadro agudo doloroso con erosión de la encía y formación de pseudomembranas. No afecta homogéneamente a toda la dentición. Se acompaña de halitosis, fiebre alta, malestar general y linfadenopatías.

La patogénesis de esta enfermedad es desconocida, pero existen factores predisponentes: locales (mala higiene oral, tabaquismo, proliferación de espiroquetas y bacterias fusiformes) y generales (estrés, agotamiento, tabaquismo, edad y épocas del año).

Periodontitis:
Periodontitis crónica del adulto. Se caracteriza por inflamación gingival junto con pérdida de soporte de tejido conectivo. Existe pérdida de hueso alveolar y de las uniones del ligamento periodontal al cemento con una migración apical del epitelio de unión que da lugar a la formación de bolsas alrededor del diente.

Puede existir sobreinfección de las bolsas periodontales dando lugar a acumulo de pus y formación de un absceso en esta zona. La pericoronaritis crónica se trata de un proceso destructivo lentamente progresivo, que resulta del acúmulo de placa mantenido por una higiene oral deficiente junto con una gingivitis crónica de años de evolución.

Periodontitis rápidamente progresiva. Aparece en adultos jóvenes y se trata de un proceso acelerado de pérdida de soporte que afecta a toda la dentición.

Periodontitis juvenil localizada. Aparece en adolescentes y se caracteriza por una rápida pérdida ósea vertical que con frecuencia afecta a incisivos y primeros molares. La etiología es desconocida ya que el acumulo de placa es mínimo e inexistente y se ha reportado en estos casos una posible disfunción de los neutrófilos. Es constante el hallazgo de los gérmenes Actinobacillus actinomycetemcomitans y Capnocytophaga ochracea. También se atribuye a factores hereditarios.

Otras causas
Otros procesos dentales pueden dar con frecuencia infecciones del territorio maxilofacial y como consecuencia formación de celulitis y abscesos. Éstos son: dientes incluidos, sobreinfección de quistes, restos radiculares e infección de heridas postexodoncia.

 *Bibliografía: Cirugía Oral e Implantología. 
Guillermo Raspall. Febrero 2006

La Universidad de Sevilla con los Higienistas Dentales


La Universidad de Sevilla apuesta por la formación del higienista desde su Centro de Formación Permanente, donde imparten cursos de especialidades en higiene bucodental ofreciendo así formación de nivel universitario que incluyen la acumulación de créditos ECTS para la convalidación europea de asignaturas.

Gracias al esfuerzo de la actual Comisión Académica de la Facultad de Odontología compuesta por el Prof. D. Antonio Castaño Seiquer y el Prof. D. Camilo Manuel Ábalos Labruzzi, entre otros, se oferta ya desde hace unos años el Curso Experto para Higienistas Dentales, acreditados con 21 ECTS, cuya modalidad es semipresencial y cuyos módulos actualizan la formación, definen y elevan el rol del higienista:

  1. Odontología preventiva integral
  2. Odontología mínimamente invasiva
  3. Ergonomía aplicada al ejercicio odontológico 
  4. Ejercicio clínico multidisciplinar
  5. Higienistas dentales en la clínica estética
  6. Nuevos materiales.Su manejo
  7. Especialidades odontológicas: ortodoncia, periodóncia, prótesis, implantes
  8. El higienista en el sector público
  9. El higienista en el medio hospitalario
  10. Metodología y trabajo de investigación

A partir de este curso experto universitario han ido surgiendo otros, también de formación continua para el higienista y con acreditación universitaria. Uno de ellos es el Curso Experto en Salud Pública Oral, acreditado con 25 ECTS y de modalidad online, el cual pretende desarrollar las competencias del higienista en el ámbito de la asistencia pública a través de sus módulos:

  1. Salud pública oral. Conceptualización y generalidades
  2. Odontología preventiva
  3. Odontología comunitaria
  4. El equipo humano odontológico en Atención Primaria de salud
  5. Gerencial dental en Atención Primaria de salud
  6. Especialidades odontológicas aplicadas a la salud pública oral
  7. El higienista dental en el servicio odontológico hospitalario
  8. Trabajo Fin de Experto



Otro de sus cursos de formación continua y bastante completo, es el Curso de Formación Continua en Periodoncia e Implantes para Higienistas Dentales, el cual es el más actual hasta ahora, siendo su primera edición la del 2018. Está acreditado con 4 ECTS y es de modalidad presencial, siendo impartido por el Departamento de Postgrados en Periodoncia e Implantes de la Facultad de Odontología sevillana y cuyos módulos pretenden formar a higienistas especializados en el tratamiento periodontal e implantológico:

  1. Enfermedades periodontales y periimplantarias
  2. Papel del higienista dental en la terapia no quirúrgica
  3. Papel del higienista dental en la terapia quirúrgica
  4. Terapia de mantenimiento

Además, esta edición incluye la inscripción al Congreso de periodoncia por excelencia, SEPA 2018, lo cual parece parte de la formación completa del curso y bastante acertado.

Sin duda, la Universidad de Sevilla se implica y cada vez más en la formación universitaria de l@s higienistas y apuesta por poner a disposición de su público su oferta formativa, a pesar de que actualmente en España la titulación homologada para el ejercicio de la higiene bucodental no es de carácter universitario.

Quistes Maxilares


Los quistes maxilares son cavidades óseas patológicas localizadas en el maxilar o en la mandíbula, formadas por tejido conectivo rodeado por un epitelio y con contenido líquido o queratinizante, de histología benigna. Su crecimiento suele ser lento, llegando a alcanzar grandes tamaños en caso de que hayan permanecido asintomáticos durante años. Provocan una lesión osteolítica por crecimiento de su epitelio y aumento de su contenido, lo que comporta una presión constante contra las células óseas que lo circundan, provocando su necrosis y su desaparición.

El origen de los quistes maxilares puede ser odontógeno o no. En los primeros encontramos diferentes orígenes: desde procesos inflamatorios e infecciosos de piezas dentales, pasando por degeneración del saco folicular de dientes incluidos, hasta la evolución de restos epiteliales de origen embrionario. Cada uno de ellos presenta sus peculiaridades diagnósticas, tanto clínicas como radiológicas, y por ello, su tratamiento debe ser correcto.

Uno de los puntos esenciales del diagnóstico es determinar si el quiste es de origen odontógeno o no, ya que su tratamiento deberá llevar asociado, en el caso de que lo sea, una terapia sobre el diente responsable.

Quistes odontógenos inflamatorios
Granulomas y quistes radiculares:
Únicamente abordaremos su histología. Es interesante contrastar sus diferencias ya que el diagnóstico anatomopatológico es el único mecanismo para diferenciarlos.

Los granulomas presentan una pared quística compuesta por tejido de granulación rodeada de una densa banda fibrosa. Le acompaña un infiltrado inflamatorio principalmente compuesto por células que denotan cronicidad (linfocitos y células plasmáticas), aunque encontramos un porcentaje variable de células inflamatorias de proceso agudo (leucocitos polimorfonucleares, esencialmente neutrófilos). A menudo se hallan cristales de colesterol y macrófagos en la pared o en su contenido.

Los quistes radiculares presentan una pared de epitelio estratificado no queratinizado que varía en grosor y, a veces, no puede ser identificado en ciertas partes de la pared. Pueden hallarse ocasionalmente células esféricas, que sugieren la presencia de una metaplasia mucosa. En el epitelio pueden encontrarse unos cuerpos hialinos, llamados de Rushton, en el 10% de los casos. Aparecen exclusivamente en los quistes de origen odontógeno, ya que es similar al detritus que secreta el epitelio atrofiado del esmalte tras su formación.

El contenido suele ser un exudado seroso de color rosado pálido con macrófagos, polimorfonucleares, células epiteliales y cristales de colesterol. La pared quística puede contener también partículas de material de obturación debido a los tratamientos que previamente se han realizado en ese diente.


Quistes residuales:
Por definición se trata de formaciones quísticas resultantes de una exéresis incompleta de un quiste radicular. Su crecimiento es lento y suelen ser lesiones asintomáticas, pudiendo alcanzar un tamaño considerable, diagnosticándose de manera casual en una ortopantomografía. El hecho de que permanezcan asintomáticas durante un largo período de tiempo se debe a que no existe ninguna comunicación con la boca, ya que el diente responsable ha sido exodonciado previamente, por lo que los microorganismos orales no provocan sobreinfección alguna al quedarse aislados.

La histología y contenido es idéntico, con posibles variaciones en el tipo de infiltrado inflamatorio que presenten, a la de los quistes radiculares. El tratamiento consiste en la exéresis quirúrgica completa del quiste.


Quistes odontógenos no inflamatorios
Quiste folicular o dentígero:
Su epitelio deriva del órgano primitivo del esmalte y la pared se origina a partir del saco folicular. Se encuentran a nivel de la unión amelocementaria rodeando la corona de un diente no erupcionado. La unión de este quiste con el diente no puede determinarse radiológicamente, aunque sí sospecharse, confirmándose intraoperatoriamente al inspeccionar el diente con el quiste adherido.

El crecimiento se produce por el acúmulo de líquido entre la corona del diente y el saco folicular. La pared quística es de aspecto mucinoso y presenta un grosor variable recordando al folículo dental del que deriva. El epitelio está formado por una membrana basal no estratificada, delgada, uniforme, no queratinizada y unida a la unión amelocementaria. Si ha sufrido una inflamación reciente puede recordar a los quistes inflamatorios. El contenido del quiste es un exudado seroso eosinofílico con cristales de colesterol.

El tratamiento consiste en la exéresis completa del quiste juntamente con la exodoncia del diente incluido o semiincluido del que se ha originado.

Queratoquiste:
Tiene una capa delgada y frágil, lo que provoca en muchas ocasiones una dificultad añadida para poder realizar la exéresis completa. Son quistes de histología benigna pero localmente mucho más agresivos y de crecimiento mucho más rápido.

La pared quística está compuesta de un tejido fibroso delgado, habitualmente sin presencia de signos inflamatorios. Puede contener pequeños quistes adicionales que deben considerarse a la hora de hacer la exéresis, ya que la permanencia de alguno de ellos provocará su recurrencia. Presenta característicamente un epitelio queratinizado no estratificado.

La presencia de queratina, para u ortoqueratina, provoca que la tinción con hematoxilina-eosina muestre una superficie rosada e irregular. También se hallan unas células de tinción oscura muy prominentes denominadas células basales columelares, con inversión del núcleo, que recuerdan a las del ameloblastoma. Contiene queratina y células descamadas.

El tratamiento será la exéresis quirúrgica completa de la lesión quística, recordando que su pared es más frágil siendo muy difícil conseguir sacarlo de una sola pieza. Por ello, y para evitar recidivas, debe asegurarse de que no quedan restos epiteliales en ningún extremo de la cavidad ósea que ha generado ni en los tejidos blandos a los que se encuentra unido.


Quistes no odontógenos
Estas formaciones quísticas suelen originarse de restos epiteliales embrionarios que no han evolucionado completamente, quedando atrapados entre las uniones de los antiguos mamelones que forman el macizo facial.

Su histología suele reflejar este origen y, al estar implicadas estructuras nerviosas y vasculares, pueden encontrarse indicios de ellas en su análisis anatomopatológico.

A la hora de realizar su exéresis quirúrgica deben respetarse los dientes cercanos, ya que no están implicados en su etiopatogenia. Además, es conveniente ser cuidadosos con las estructuras vasculares y nerviosas que se encuentran en la vecindad para no provocar efectos secundarios como hipoestesias nerviosas o necrosis de las regiones irrigadas por esos vasos sanguíneos, habitualmente la nasopalatina.


Pseudoquistes
Estas lesiones líticas óseas se denominan asó porque su apariencia radiológica es la misma que la de los quistes pero, una vez se abordan quirúrgicamente, no se encuentra ninguna pared ni membrana. Simplemente se trata de una cavidad en el hueso, muchas veces de etiología desconocida, que se ha formado por necrosis de las células óseas.

Su tratamiento es sencillo. Un vez abordada se procede a su curetaje cuidadoso de las paredes óseas provocando un sangrado de la cavidad de manera que se forme un coágulo efectivo, lleno de células madre pluripotenciales, para que vuelva a formarse hueso en esa zona.

 *Bibliografía: Cirugía Oral e Implantología. 
Guillermo Raspall. Febrero 2006

¿Qué es la SEOP?


Hoy dedicamos este post a describir otra importante institución odontológica como es la SEOP o Sociedad Española de Odontopediatría, y en cómo podemos sacarle partido como higienistas.

La Sociedad Española de Odontopediatría es una sociedad científica que agrupa al colectivo asociado de Odontopediatras, que son los dentistas infantiles que tratan al niño en su integridad.

Ésta es la única asociación, adscrita al Consejo General de Odontólogos de España, que representa la especialidad conocida como Odontopediatría, Odontología Infantil u Odontología Pediátrica y cuyos especialistas son denominados, popularmente, “odontólogos infantiles”, "dentistas de niños" o “dentistas infantiles”.

Sus asociados ofrecen cuidados, tanto preventivos como curativos, a millones de niños desde la infancia más temprana hasta la completa adolescencia de los mismos. Asimismo, también ofrecen cuidados avanzados y altamente especializados a niños y adolescentes con necesidades especiales, tanto físicas como médicas.

La S.E.O.P. es la principal contribuyente en los programas de educación profesional en Odontopediatría, y uno de los referentes en el campo de la promoción de las medidas preventivas, sobretodo a nivel escolar.

La S.E.O.P. es autoridad reconocida en cuidados de salud oral pediátrica y referente en múltiples áreas entre las que destaca:

  • Establecimiento de Protocolos Clínicos en Odontología Pediátrica.
  • Colaboración con los estamentos oficiales para el desarrollo de políticas en Salud Oral Infantil.
  • Defensa de los intereses de los pacientes en el campo de la Salud Oral Infantil.
  • Proveedores de información a padres, docentes y cuidadores, sobre Salud Oral Infantil.
  • Proveedores de educación continuada para odontopediatras.
  • Proveedores de educación continuada para dentistas generales interesados en aprender o mejorar sus conocimientos en Odontología Infantil.
Además según describe su web, la SEOP se implica en el desarrollo y actualización de protocolos clínicos, así como de ofrecer una formación Científica continuada en Odontopediatría, no solo a los odontopediatras sino a todos los profesionales de salud que comparten el objetivo de la salud del niño.

Por tanto en su portal web puedes encontrar información, no solo para los profesionales de la Odontopediatría sino también para otras especialidades de la Odontología así como para otros profesionales de la Salud.

Cuentan con su propia revista sobre odontopediatría, cursos (sobre todo dirigido a odontólogos) y congreso, el cual celebran cada año y en el que sí podemos encontrar cursos odontopediátricos dirigidos específicamente para l@s higienistas.

Algo interesante a destacar de la SEOP es que en su página web puedes consultar de forma pública temas interesantes como el Protocolo Cambra, Dieta y Farmacología infantil, Selladores de Fosas y Fisuras o la Prevención de la Caries infantil entre otros.

También cuenta con un espacio público online dedicado exclusivamente a los padres con FAQ, información sobre la odontología en bebés e incluso embarazo y salud oral, temas de consulta pública y altamente recomendables de leer y tener en cuenta a la hora de tratar con los más peques de la consulta y sobre todo a tener en cuenta para saber transmitir a los padres los valores y la importancia de la salud oral infantil.

Por tanto y para finalizar, aunque actualmente la oferta formativa de la SEOP no es muy amplia para el higienista, si que es interesante su congreso/reunión anual, ya que cuenta con simposios de todo tipos de temas odontopediátricos y cursos específicos para higienistas, y también es importante y a tener en cuenta toda la información sobre salud oral infantil que nos pone a disposición esta institución a través de su web, sobretodo si tratas directamente con niños en consulta o para reforzar esta materia.

Irene Newman, la primera Higienista Dental de la historia


Irene E. Marshall Newman nacida el 4 de Julio de 1875 en Connecticut, EE.UU. fue la primera higienista bucodental del mundo, pionera en dicha disciplina y por tanto históricamente surge en ella los orígenes de nuestra profesión.

Aunque se le debe atribuir la fundación del término “higiene dental” a su primo el Dr. Alfred Civilion Fones, cuya fuerza creativa fue importante en el movimiento de la prevención dental, y el cual fundó en 1913 la Escuela de Higiene Dental Fones que se unió a la Universidad de Bridgeport en 1949, la cual está acreditada desde 1953 como la Primera Escuela de Higiene Dental del mundo. El Dr. Fones es por tanto considerado el padre de la Higiene Bucodental y revolucionario de la prevención oral.

Dr. Alfred Fones
El Dr. Fones también fue el primero en adoptar el uso de un "auxiliar" en la práctica profesional y fue su prima, Irene Newman, su primera ayudante la cual acordó con Fones aprender a limpiar los dientes bajo su dirección. Como elementos de enseñanza, el Dr. Fones utilizó los abundantes dientes extraídos en su práctica clínica, los montó en una estructura de yeso y los pintó para simular cálculos y manchas para que Irene practicara la profilaxis.

Fones consideraba inadecuada la denominación de “enfermera dental” (dental nurse), ya que quedaba relacionada con la enfermedad, mientras que para él la higienista estaba dedicada a la salud y a la prevención de la enfermedad, de ahí que el término que propuso fuera el de “dental hygienistque todavía subsiste.

En 1907, Irene Newman realizó la primera profilaxis oral para el público en el consultorio del Dr. Fones, una cochera en el 10 Washington Avenue de Bridgeport, poniendo en práctica todos los conocimientos aprendidos.

En 1913, con 46.000$ en fondos y donaciones, el Dr. Fones abrió la primera Escuela de Higiene Dental en la parte trasera de la cochera. Treinta y cuatro mujeres fueron aceptadas en la primera clase. Muchas estudiantes eran mujeres maduras maestras de escuela, enfermeras y esposas de médicos. Los cursos incluyeron anatomía del diente, histología y práctica clínica.


Las conferencias en el aula fueron impartidas por dentistas locales, instructores dentales de las universidades cercanas como Hardvard, Yale, Pennsylvania, Columbia College of Physicians and Surgeons, además de otros eminentes especialistas de New York y Bridgeport, e incluso profesionales de Japón.

Para el segundo año, dieciséis sillas dentales verdes (en préstamo) reemplazaron los escritorios de los estudiantes y una gran tina de agua hirviendo era el “centro de esterilización” para los instrumentos.

Sillones verdes en préstamo.

El 5 de Junio de 1914, salieron las primeras veintisiete graduadas que recibieron su título de Higienista Dental, entre los que se encontraba Irene Newman. Pero no fue hasta 1917 cuando finalmente se convirtió, con una licencia mundial que le otorgó el estado de Connecticut al quedar impresionado por estos avances científicos, en la primera higienista, presidiendo además la primera asociación creada para estas profesionales, la Connecticut Dental Hygienist’s Association.


Posteriormente, en 1916 el Dr. Fones publica su primer libro de higiene dental titulado “Mouth Hygiene” el cual dirige a la práctica del higienista, y es en su segunda edición de 1921 donde describe así el papel del higienista: El higienista dental debe considerarse a sí misma como el canal a través del cual el conocimiento de la prevención que la profesión dental ha adquirido debe ser diseminada. El mejor servicio que puede realizar es la educación lenta y laboriosa del paciente en la higiene de la boca y ramas aliadas de la higiene general, siempre se debe tener en cuenta que el objetivo del higienista dental es asegurar la limpieza extrema de la boca en un esfuerzo por privar a las bacterias y volverlas inertes”.

Irene Newman
Además, en este texto Fones afirma que las responsabilidades de los higienistas dentales deben "incluir la eliminación de los depósitos de sarro pesados, grandes acumulaciones y acumulaciones de manchas y placas ", señalando que esto es esencial ante la ciencia de la prevención. "Debe realizarse una verdadera profilaxis preventiva antes del tratamiento, no solo de la caries dental, sino también de cualquiera de las desviaciones de los tejidos de soporte de los dientes”.

Ese mismo año, en 1916, Fones cierra la escuela para darse el tiempo de viajar extensamente a través de Nueva Inglaterra y más allá, dando conferencias a grupos dentales y presentando datos para probar su teoría de higiene oral. Muchas escuelas se establecieron debido a sus esfuerzos.
Mientras y debido al programa de higiene bucodental puesto en marcha en la ciudad, Bridgeport tuvo la tasa de mortalidad más baja de cualquier ciudad grande en el mundo durante la pandemia de influenza de 1918.

Alfred Fones fallece en 1938 a los 69 años, cuya memoria fue honrada por E. Everett Cortright con el edificio Fones Memorial Hall. Y es treinta y tres años después, en 1949, cuando los profesionales dentales y el Junior College of Connecticut (del cual el Dr. Fones era administrador) colaboraron para reabrir la Escuela de Higiene Dental Fones, que ahora se encuentra en el campus de la Universidad de Bridgeport, cerca de los terrenos de la vieja cochera.




En 1950 entrevistan a Irene Newman sobre su participación en esta saga, la cual responde modestamente diciendo: No pensé que ocurriría nada de esto. El trabajo estaba allí para hacerse, y lo hice. Y finalmente, Irene fallece el 15 de Noviembre de 1958 a sus 83 años en Bridgeport, Connecticut dejándonos junto a su primo Alfred el gran legado de una profesión consolidada y afianzada en el mundo dental como es la del Higienista Bucodental.